Cualquier superficie que esté más caliente que el aire que la rodea le transmitirá calor. Las tuberías y los accesorios no son una excepción.
Cuando el calor se pierde antes de llegar al espacio ocupado, es posible que el sistema tenga que funcionar durante más tiempo o con más intensidad para proporcionar el mismo confort. Con el tiempo, esto puede aumentar el consumo de energía y los costes de funcionamiento.
El aislamiento es una forma práctica de reducir la pérdida de calor, mejorar la eficiencia del sistema y reducir los costes de funcionamiento a lo largo del tiempo.
Empiece donde la diferencia de temperatura con el ambiente sea alta, o donde los tramos de tubería sean largos. En muchos edificios, eso significa:
- Recorridos de distribución en zonas sin calefacción, como sótanos, pasillos de servicio y espacios en los tejados.
- Lazos de circulación de agua caliente
- Derivaciones y accesorios, como codos, tes, válvulas y bridas
- Salas de máquinas y elevadores
Un problema común en los trabajos de renovación es la cobertura parcial. Las tuberías rectas pueden aislarse, mientras que los accesorios, las válvulas y las derivaciones quedan al descubierto. Estos detalles pueden afectar significativamente al rendimiento térmico y deben incluirse en el alcance de la especificación.
Aislar los sistemas de distribución de calefacción puede reducir las pérdidas de calor evitables y contribuir a disminuir el consumo de energía y los costes de funcionamiento a largo plazo. La pérdida de calor provoca una demanda extra de energía, que conlleva unos costes de funcionamiento adicionales innecesarios durante años. Invertir en materiales de aislamiento modernos también prolonga la vida útil del sistema, reduce el riesgo de sustitución prematura y puede disminuir el número de posibles reparaciones.