La región de Albertslund ha bajado la temperatura y ha realizado una importante reestructuración de su suministro de calefacción. El mejor aislamiento de los edificios y la mayor exigencia de las normas y el medio ambiente hacen que la demanda de calor sea mucho menor que antes.
Por tanto, el reto consistía en preparar el sistema para un futuro de calefacción a baja temperatura. La antigua tubería de acero ya no era adecuada y se necesitaban tubos de menores dimensiones para cumplir los objetivos modernos de eficiencia energética.
La solución obvia podría haber sido excavar a más de 100 metros de profundidad. Sin embargo, esto habría supuesto grandes interrupciones, costes elevados y residuos innecesarios.

